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jueves, 7 de noviembre de 2013

QUEREMOS QUE CIERREN LA TELEVISIÓN CANARIA



A los valencianos les han cerrado Canal 9, y en Canarias no podemos asistir indiferentes a ese espectáculo que nos ofrece la clase - o calaña- política. Ya lo dice el refrán: "Cuando las barbas de tu vecino veas salpicadas en un bukkake..."

¡Bah! para qué nos vamos a engañar... los canarios no pensamos hacer nada al respecto. Somos más de quedarnos de brazos cruzados, a pesar de ver siempre la que se nos viene encima con una hora de antelación.

No obstante, y por mucho que nos duela, los isleños también somos españoles, y por lo tanto tenemos derecho a opinar sin mover el culo del sofá.

Así que opinemos:

Se han cargado la televisión valenciana, y es lógico suponer que querrán extender esa epidemia a las demás comunidades. Tarde o temprano intentarán ventilarse también la Televisión Canaria.

Fabra argumentó algo así: "¿Por qué mantener una televisión si podemos tener un hospital?"

Desde aquí quiero exponer lo que argumentaría cualquier canario con dos dedos de frente:

"¿Por qué mantener una televisión si podemos tener un bar?"

Ésa es mi propuesta, desde Guionistas de Canarias:

Que cierren la Televisión Canaria y pongan un bar en su lugar.

No un bar cualquiera, sino EL BAR.

¿¡Han visto qué pedazo edificio!? Hay varios pisos, espacio de sobra. Se podrían aprovechar los distintos platós, camerinos, salas de edición para que el bar tenga distintos ambientes.

¡Miren qué platós!


Son amplios, ¿eh? No sé ustedes, pero yo ya estoy imaginando dónde colocaría la barra, dónde las mesas, en qué rincón las máquinas tragaperras...

De hecho, aunque me da pereza ponerme a investigarlo, es probable que alguno de los platós ya esté atrezzado como bar para grabar series o sketches. ¡Eso que nos ahorramos en decoración!

Hay otra ventaja interesante: Algunas de las salas del edificio estarán insonorizadas, para poder grabar mejor el sonido. ¿Qué significa eso? ¡Que en dichas salas se podrá poner la música a tope hasta altas horas de la noche! ¡O incluso de la mañana! ¡Podemos tener un after dentro del bar!

Bueno, a lo mejor no. Seamos realistas: Es la tele canaria. Probablemente lo más parecido a una insonorización serán cuatro cartones de huevos que alguien dejó por accidente junto a una pared.

Pero al menos hay espacio de sobra para tener cañeros de Tropical y de Dorada al mismo tiempo. Dejémonos de piques localistas. Para sacar adelante un proyecto de este tipo debemos dejar atrás viejas rencillas y unirnos por la causa común. Quien quiera Tropical, tendrá Tropical. Quien quiera Dorada, tendrá Dorada. Incluso podemos poner algún cañero de cerveza Reina en el cuarto de baño.

Por último, pero no por ello menos importante, algunos de los actores y presentadores de la tele canaria ya tienen experiencia como camareros, así que muchos de los puestos de trabajo que se perderían debido al desmantelamiento de la tele podrían simplemente reciclarse. Los actores volverían a trabajar detrás de la barra, que es donde todos los actores del mundo deberían estar.

martes, 5 de febrero de 2013

NUEVA SECCIÓN: ¡¡¡BARES!!!



Hoy inauguramos una sección fija en este blog.

Todo guionista necesita fabricarse un entorno idóneo en el que (no) desempeñar correctamente su trabajo. Ese tipo de emplazamiento laboral, en términos guionísticos, se denomina "BAR".

Algunos compañeros de otros gremios "del mundillo" (diseñadores gráficos, fotógrafos, etc) son aún más gilipollas que nosotros y se gastan un pastón en alquilar un estudio en el que poder currar a su aire.

Nosotros no.

Nosotros pagamos nuestro alquiler en cañas.

La caña es la divisa del guionista.

Algún día hablaré con más calma sobre ese tema: Sobre cómo el tiempo y el dinero que cuesta la escritura de un guión debería computarse - para ser más realistas - en número de cervezas.

En su día escribí, invitado por nuestros compañeros valencianos, un post en el que explicaba con argumentos mú bonicos por qué a los guionistas nos viene bien ir a los bares. Leedlo si queréis. Es muy hipócrita.

Hoy, sin embargo, quiero abordar el tema sin tapujos: Los guionistas vamos a los bares porque eso nos ayuda a tocarnos los cojones y a beber cerveza sin sentirnos (del todo) culpables... Es relativamente fácil fingir que trabajas en un bar. Por eso somos más de irnos de bares que de irnos de putas (precios y enfermedades venéreas aparte)

He decidido inaugurar esta sección de bares con uno al que tengo especial cariño. Un bar muy útil para los que estamos exiliados en Madrid. Un bar que ha sido testigo de muchas jornadas en las que hacía brainstorming conmigo mismo, hasta el punto de casi llegar a creerme que tenía algo realmente productivo entre manos. Un bar estratégicamente ubicado en la frontera de Malasaña con Chamberí:

LA CASA DE LA TORTILLA.

Calle Hartzenbusch número 6. Muy cerquita de metro Bilbao.

Gente sencilla y amable. Gallegos. Y hay algo que os adelanto desde ya: Si son gallegos, te darán de comer bien y barato. Es una ley cósmica.
 
Y cuando digo barato, me refiero a jodidamente barato:

Cañas a 1,15 euros. Estrella de Galicia. Y con buenas tapas.

La calidad de la tapa es un poco "ruleta rusa". Te puede tocar un plato de embutido añejo (muy generoso en cantidad, eso sí) o puedes tener la suerte de que te saquen una mini-ración de lo que hayan cocinado para el almuerzo. A mí han llegado a servirme tapas de arroz con bogavante, fabada, fideua... en cantidades abundantes.

¿Decoración del local? Si quieres follarte a una tía, no la lleves allí. Y si la llevas allí y consigues follártela, cásate con ella. Es la mujer de tu vida.

Sobriedad, anacronismo. La barra es de metal. ¡Confiad en los bares que tienen barra de metal! Una barra de metal significa que esa gente se toma la cosa en serio.

El ambiente es coloquial, lleno de esos seres encantadores que en terminología científica se conocen como "parroquianos". Es a pesar de ello un local relativamente tranquilo, aunque eso no debería importaros demasiado. Ningún guionista acude a un bar a concentrarse. Concentrarse es de maricas.

Y he dejado lo mejor para el final. El broche de oro. El detalle que convierte este bar en el paraíso del guionista canario:

HAY POCA COBERTURA.

Dentro de ese bar, tus jefes no podrán agobiarte con llamadas ni mensajess.

Las nuevas tecnologías nos han proporcionado herramientas de procrastinación maravillosas: Música, videojuegos, pornografía online... pero toda luz tiene su sombra. Todo beneficio trae consigo molestos efectos secundarios, y la telefonía móvil es un cruel ejemplo de ello. Te convierte en un capullo fácilmente localizable, implícitamente obligado a recibir y ofrecer "feedback". ¡Qué palabra más odiosa! "Feedback". Se empieza rindiendo culto al "feedback" y se termina "optimizando".

Seamos sinceros: Cuando uno está trabajando tomando cañas lo último que quiere es que los jefes o los clientes le molesten con sus gilipolleces. Que si "no me has enviado el material", que si "quiero un par de cambios en lo que me has mandado"...

Y creo que voy a ir terminando ya la entrada porque no me apetece escribir más...